miércoles 1 de julio de 2009

Koyawe Nº15 - julio de 2009

Estimados amigos:
Revista Koyawe para esta edición recibirá propuestas de publicación hasta el 15 de julio 2009. Sus aportaciones pueden hacerlas a través del correo revistakoyawe@hotmail.com o tambien usando la opción "comentario" al pie de esta entrada.
Gracias y un saludo a todos los visitantes.

domingo 14 de junio de 2009

Koyawe N°14 - junio de 2009






Un día 26 de junio de 1892, nació la célebre escritora Pearl S. Buck. Abandonó la vida el 6 de marzo de 1973.
Es en relación a la vida y a la muerte que está desarrollado este artículo transcrito del original publicado a pocos días de su muerte en un semanario nacional. La gran escritora habla profunda y serenamente, casi como una premonición, en torno a estas dos circunstancias determinantes.


Sobre la vida y la muerte

LA vida es un continuo pro­ceso. Es algo de lo que estoy completamente segura. Me di cuenta una soleada mañana, cuando comencé u vivir, a los dieciocho años. Me encuentro en una habitación confortable, con la mesa de trabajo frente a una ventana que me ofrece una encan­tadora vista de un camino vecinal que sube rodeando una colina. Es la calle principal de Danby, un pe­queño pueblo situado en el estado de Vermont.
MI familia y yo hemos veni­do a Vermont durante veinte años a pasar los veranos, celebrar­ las Navidades o disfrutar del esquí. Hoy mis hermanos se han casado y siguen su camino; mis padres me han precedido en el próximo estado de la vida, cualquiera que sea. Por lo tanto, estoy solitaria, aunque nunca sola. En torno a mí, la vida del pueblo: aquí, en mi casa, mi vi­da; los libros, la música y, sobre to­do, el trabajo.
NO acierto a saber lo que la gente quiere expresar cuando hablan de ser viejos. No lo sé, porque no sé dónde comienza la vi­da, si efectivamente existe un comienzo, ni dónde termina, en el caso de que exista un final. Sólo sé que estoy en una etapa, en una fase, en un período de vida. Una fase que empezó al nacer y que abandonaré con la muerte.
CREO que morir es, simple­mente, entrar en una existencia posterior. No sé cómo será, pero tampoco sabía cómo era esta vida cuando entré en ella. Vine sin preguntar y aquí estoy. La razón me dice que continuaré estando. Me encuentro en algún punto de mi camino, igual que lo estuve el día de mi nacimiento.
JUVENTUD y vejez me parecen palabras carentes de sentido, excepto cuando se utilizan para denotar dónde nos encontramos dentro de esta fase de vida.
DEBERÍA tal vez desear ser nuevamente "joven"? No. He aprendido demasiado en este tiempo para poder desear perderlo. Sería como suspender un curso en el colegio. He alcanzado una posición honorable en la vida porque no he seguido siendo joven porque he madurado Tengo hoy muchos más puntos positivos de los que tenia cincuenta años atrás o cuarenta, treinta, veinte o tan siquiera diez. ¡He aprendido tanto desde los setenta! Creo poder afirmar honestamente que he aprendido más en estos últimos diez años que en cualquiera de las décadas anteriores. Supongo que se debe a que he perfeccionado mis técnicas, y ya no gasto tiempo en saber cómo hacer lo que tengo que hacer, que, por otra parte, es también lo que quiero hacer.
HAY que dedicar mucho tiem­po a aprender cómo vivir y cómo hacerlo bien. Un recién naci­do tiene que aprender a respirar, a llorar, a comer, a sentarse, a levan­tarse, a caminar, a hablar; son técnicas para comenzar esta vida. Año tras año vamos fabricando reglas que nos sirven para con­trolarnos y alcanzar un mayor conocimiento de nosotros mismos y de los demás.
LA felicidad está basada en este conocimiento. Hay que conocerse para poder respetarse. Y respetarse para conseguir el respe­to de los demás. Para ser felices en esta vida necesitamos la propia estimación y la de los demás. Iré más allá: considero esto como una verdad permanente: cuanta más felicidad consigamos en esta vida, más nos acompañará en la que siga.
HA resultado una experiencia maravillosa aprender a conocerme a mí misma: mi capacidad, mis debilidades, mis gustos y mis fobias, las fuerzas y debilida­des de este cuerpo en que hoy por hoy estoy hospedada. Cuanto mejor me conozco me resulta más fácil conocer a los demás, que pueden ser, y de hecho son, distintos a mí y distintos entre sí mismos. Ha sido un estudio absorbente, un proceso vital que, por supuesto, no ha finali­zado.
EL principio fue duro, y de algún modo aún lo es, ya que todos cambiamos constantemente y en direcciones diferentes. Físicamente me encuentro bien, pero ya no puedo trabajar durante horas y horas como antes. He aprendido, y sigo practicándolo, a trabajar cuantas horas puedo en buenas condiciones; cuando éstas no son óptimas, me detengo. Cuerpo y mente deben aliarse mientras vi­vamos esta fase de la existencia. No debemos permitir que nos domine el cuerpo: es la mente quien debe llevar el control, a pesar de las concesiones que tenga que hacer al cuerpo para que cumpla sus fun­ciones. Y la mente, por su parte, no debe jamás permitirse la ociosidad.
LA tercera fuerza es la volun­tad, que debe entrar en acción entre cuerpo y mente. El cuerpo tiene la malsana intención de persuadir a la mente para que evite el trabajo cotidiano. Debemos entonces apelar a los placeres de la mente; el placer del trabajo ter­minado, el placer del conocimiento adquirido, el placer del des­cubrimiento, en los libros, de nue­vas mentalidades. Todas estas cosas constituyen alimentos para el espíritu que le dan fuerza, como el pan, la carne, las verduras y las frutas alimentan al cuerpo. El espíritu así alimentado se traduce en vigor mental, en goce de la vida, en acción creativa.
VUELVO ahora al tema del respeto propio y ajeno, que podemos llamar respeto a la socie­dad. Me confunde realmente que en mi país, los Estados Unidos, tengamos tan poco respeto hacia las personas de edad, hacia esas personas que han conseguido una experiencia de la vida de la que carecen los niños, los adolescentes y las gentes de edades intermedias.
PUEDE ser consecuencia de que tengamos una vida tan corta como nación. Somos un país niño. Estamos todavía obsesiona­dos en el aprendizaje de pueriles técnicas de vida nacional —cómo comer, cómo andar, correr y jugar— Los grandes logros están todavía por conseguir. Los conseguiremos, sin duda, a su debi­do tiempo, igual que otras naciones más antiguas. Entretanto, exigimos muchísimo de la juven­tud. Esperamos que personas demasiado jóvenes para conocerse a sí mismas, y no hablemos ya de los demás, administren nuestro go­bierno, nuestros asuntos econó­micos, toda nuestra vida nacional. Y no pueden hacerlo. Nosotros, los de más edad, que podríamos ayudarles, no lo hacemos porque no nos sentimos respetados, y como consecuencia de esta actuación nuestra, intensificamos su falta de respeto.
ME asombra este estado de cosas, aunque reconozco que he tenido la gran ventaja de haber sido educada en la antiquísima China, donde a los ancianos se les ofrecía el mayor respeto; donde incluso el emperador, en el gobierno tra­dicional, era controlado por un consejo compuesto por los más prudentes ancianos de la nación. Desde los hogares más pobres hasta los palacios, las familias veneraban y respetaban a sus ancianos. La juventud obedecía a los mayores y éstos eran conscien­tes de su responsabilidad de ense­ñarla.
ANTE todo no existía el miedo a la muerte. Este miedo, propio de la juventud y de su falta de preparación para ella, resulta antinatural. La juventud entra falta de preparación en el futuro. No ha tenido tiempo de aprender a vivir aquí y, por lo tanto, no está preparada para abandonar esta vi­da. Pero cuando este período de años que llamamos vida en la Tierra se ha vivido con plenitud, no debe existir temor a conocer lo que espera más allá. Nunca conocí en China a un anciano temeroso de morir. Se aceptaba la muerte con paz, como una preparación para la marcha.
EN mi país nos hemos dejado influir por la joven existencia de nuestra nación. Y en lugar de ello convendría considerar la raza humana a la que pertenecemos como un todo. No deberíamos permitir que los jóvenes se impacientasen con nosotros, relegándonos cruelmente. Lo hacen sólo porque no les hemos sabido enseñar. Y no les hemos enseñado bien porque no conocemos nuestro propio mundo. No nos hemos respe­tado ni como individuos ni como grupo de nuestra vida nacional y social.
POR el contrario, a veces he­mos copiado su debilidad y su falta de juicio. Hombres y mujeres de edad, especialmente mujeres, han adoptado las maneras, las ropas, la forma de hablar de la generación más joven, y al hacerlo desmerecen en su respeto. El énfasis que se le da la nueva generación, especialmente en nuestros medios informativos y publicitarios, denigra, menosprecia a la anterior.
LA edad merece respeto, pero sólo la dignidad y la propia estimación ganan ese respeto. Dignidad es una palabra hermosa, noble, apropiada para quienes han aprendido el significado de la vida a través de la experiencia de los años. Pero cuando la experiencia nos ha enseñado muy poco, nos compor­tamos sin la dignidad propia de nuestros años, y no podemos cumplir nuestros deberes con nuestro país, con nuestra gente, ni con el mundo que nos rodea.
DEJADNOS pensar, dejadnos reflexionar a quienes hemos consumido nuestros años. Dejad que veamos lo que podemos hacer en los que nos quedan!
ESTO es, en pocas palabras, lo que intento en la vida. Habrá quien se pregunte el motivo de mi certeza en que esta continúa.
MI creencia está basada en sensatas y científicas razones de acuerdo con algunos de los más grandes científicos y filósofos de nuestro tiempo. La le religiosa y las hipótesis científicas están mucho más cerca de estas conclusiones de lo que pueda parecer a primera vista. En algunos países han sido realizados serios estudios de parapsicología con notables resultados que algún día serán da­dos a conocer. Por el presente, me contento con exponer dos anécdotas reales que expresan en términos sencillos el silencio entre esta vida y la próxima.
La primera ocurrió en mi pro­pia familia, poco después de la muerte de mi hermano, al que sus nietos querían muchísimo. Susan tenía entonces cinco años y Ricky, tres. Ocurrió durante una excursión familiar, en la que escuché la siguiente conversación:
Ricky: ¿Por qué no ha venido el abuelo a la excursión?
Susan: No ha podido venir porque está en el cielo.
Ricky: ¿Por qué no baja?
Susan; No encuentra la escalera.

ES una frase real salida de la boca de un niño. No baja "porque no encuentra la escalera". Los medios de comunicación no son todavía completos.

UNA carta de una desconocida me proporcionó la segunda anécdota:
"Cuando mis pequeños no pudieron comprender el silencio ante su padre, recientemente fallecido y que les quería mucho, y nosotros, traté de explicárselo describiéndoles el ciclo vital de su caballito de mar. Comienza como un gusano en el agua; en el momento justo, emerge, y cuando se da cuenta de que tiene alas, vuela.

SUPONGO —les dije— que los que se quedan en el agua se preguntan dónde ha ido y por qué no vuelve. No puede volver porque tiene alas, ni los que se quedaron pueden volar junto a él porque toda­vía no las tienen.

Es cierto: aún no tenemos alas, pero llegará el día...

Pearl S. Buck
Premio Nobel de Literatura

sábado 2 de mayo de 2009

Koyawe Nº13

Revista Koyawe cumplió este 20 de mayo de 2009, un año desde su creación. Como parte de la celebración de este primer año de vida junto al Arte y la Literatura, se ha incluyó la presentación de la Revista Koyawe en la programación de los "Jueves Literario" que organiza el Círculo Literario Carlos Mondaca Cortés de La Serena.
Esta actividad se llevó a efecto el jueves 28 de mayo, a partir de las 19:30 horas, en dependencias de la Secretaría Ministerial de Educación, Región de Coquimbo, ubicada en Avenida Francisco de Aguirre 260, La Serena.

Saludos recibidos

Queridos compañeros del caminar en Koyawe. !Celebremos! !Celebremos el primer añito! !Que serán muchos mas! Gracias Luis Macaya, trabajador incansable. Los poetas agradecemos desde la raíz misma del nombre de la revista; nombre que nos remite a nuestros mayores. Que nos remite al canto de la tierra, que nos dice que la tierra no nos pertenece, que nosostros pertenecemos a ella. Así en con la revista, desde su nacimiento nos sentimos pertenecientes a ella. !SALUD! Por muchos años más.

Un abrazo argentino.
Amelia Arellano, San Luis, Argentina



Estimado Luis Macaya

Me alegro sobremanera que Koyawe haya cumplido un año. Todos aquellos que estamos vinculados de una u otra forma a la cultura, entendemos cuan importantes es una revista con esas caracterìsticas. Es por eso que, recibe mis felicitaciones por este primer cambio de folio y evidentemente los deseos son que siga cumpliendo muchos más.

Un abrazo
Yair J. Carvajal, Coquimbo, Chile



Bueno, quisiera decir muchas cosas, pero es dificil .....la distancia...la emoción... no sé... simplemente agradecerte y agradecer a Ti y a Todos que nos permiten expresarme ...expresarnos ...ser leídos... escuchados... tan simple y tan importante en este mundo de luces..de exteriores donde caminamos olvidos, hablamos a gritos así nuestro silencio es tan grande como nuestra soledad. Gracias nuevamente a la revista Koyawe y ¡chin chin (salud)!
Ricardo Díaz, Bordeaux, Francia


Hola, quisiera felicitarte por esta revista que continúa a la otra que ya era clásica. Mis saludos a esa importante iniciativa cultural del Norte Chico, mi zona predilecta en Chile después del feroz Santiago y asiento de parte de mi obra

Jorge Etcheverry, Otawa, Canadá



Cronopios de Koyawe

Desde santiago de Cuba, Cuba, alzo mi copa y brindo por ese acto heroico que es hacer una revista en los días que corren.

Un abrazo solidario
Reynaldo García Blanco, Santiago de Cuba, Cuba



Apreciado Luís,

No dudes que me hubiera encantado poder asistir a la presentación. Razones obvias de distancia y "excusas" como tiempo y trabajo lo impiden, pero en intención y esencia estaré con vosotros. Animo con el proyecto.

Un abrazo.
Joan Mateu, España



Estimado Luis Macaya, he tenido un gran placer de leer la Revista Koyawe través del correo, y creo sin duda alguna, es una hermosa sonrisa a la vida, en tiempos donde amar y hacer cultura ya casi está prohibido por los consumistas del mercado que sólo cuentan ganancias de peso a peso, y considero a la revista, una heromosa y reconfortante señal del horizonte, para estrechar las manos y la sabiduria de nuestros pueblos. Felicidades por el aniversario de un año de publicación, ojalá pudiera estar con ustedes para abrazarlos.

Poeta
Alejandro Medina Bustinza, Perú



Estimado Luis, es un placer saludarte con ocasión del aniversario 1 de Koyawe, en la cual han aparecido un par de poemas míos, felicitándote por la calidad de la revista, como asimismo por el perfil de calidad que le has dado. Por desgracia, no podré estar allí.

Saludos cordiales
Ulises Varsovia, Suiza



Estimado amigo Luis Macaya
Director-Editor de Revista Koyawe, La Serena, Chile - http://koyawe.cl
Me es muy grato felicitarlo por la presentación de la Revista Koyawe en su primer año de circulación. Lamentablemente, la distancia que nos separa (sólo geográfica, de ningún modo espiritual) y mis obligaciones, me impiden acercarme para hacerlo de manera directa. Asimismo, permítame felicitar a su equipo y a usted por la gran calidad de la revista.

Saluda a usted muy atte.
Héctor Zabala, Buenos Aires, Argentina




MOTIVO: PRIMER ANIVERSARIO REVISTA KOYAWE.

Orador: CAUPOLICAN PEÑA

Buenas noches:

Señoras y Señores, amigas y amigos, compañeros del arte y la cultura en general. Socios del Circulo Literario Carlos Mondaca que hoy convoca a este Jueves Literario; en este día especial para uno de sus socios; Luís Macaya, quién, también, celebra en esta oportunidad un año de su revista de poesía KOYAWE. Quiero hacer un poco de historia para las personas que talvez no conocen las raíces de los árboles de este bosque. Las semillas se echaron a la tierra allá por el año 1984 y sembramos con Luís Macaya y Samuel Núñez una Añañuca roja como sangre diaguita que está petrificada en los fósiles de nuestra memoria.
La Añañuca; una revista de poesía regional. Un sueño que hicimos realidad en aquellos años difíciles de manejar. Así, igual trabajamos con Luís Macaya frente a aquella trinchera literaria y conocimos a poetas, músicos, pintores, artesanos; gente de la cultura que hoy ocupa una página en la agenda cultural de nuestra querida ciudad de La Serena.
Ha pasado mucha agua bajo el puente y los tres quijotes que un día soñaron juntos con una flor nativa y hermosa llamada AÑAÑUCA convertida en poesía, hoy, cada uno voló con alas propias. Samuel Núñez mantiene, todavía la revista en vigencia y Luís macaya para no ser menos, el año pasado tomó las riendas de su destino literario y creó su propia revista bautizada como KOYAWE, en la cual, comenzó otra aventura, otro camino, otro sol iluminó su ventana y otro oxigeno llenó sus pulmones de aire y desde sus páginas se explayó hacia la aldea global, donde a través de Internet conoció otro mundo, el mundo de los cibernautas y poetas; mundo que muchas veces no se ve hacia la gente común, pero se respira mejor cuando uno lo habita. Este mundo de poetas: muchas veces incomprendidos por los mortales, porque como dijo Enrique Lihn “Los poetas chocan con la sociedad” Es por eso que a veces es difícil caminar por estas rutas: pero Luís Macaya, tozudo, mal genio y siempre porfiado, insiste y sigue caminando por estas huellas literarias hasta encontrar, como un argonauta los vellocinos de oro y seguro que los encontrará, de eso no me cabe la menor duda: Yo desde este frente cultural, junto al Colectivo EL BAGALLO, le deseamos los mejores mandalas para su revista y que viva uno y dos y tres y cien años más.
“Baila con los lobos y cuenta las estrellas incluyendo las que no se ven…”
¡Que viva la poesía y la música!
¡SALUD, POETA!
Salón Manuel Magallanes Moure. Jueves, 28 de mayo del 2009.



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jueves 2 de abril de 2009

Koyawe Nº12

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martes 3 de marzo de 2009

Koyawe Nº11


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miércoles 4 de febrero de 2009

Koyawe Nº10

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jueves 1 de enero de 2009

Koyawe Nº9

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